Planta de cannabis: anatomía de la cabeza a los pies

Planta de cannabis: anatomía de la cabeza a los pies

Desde la cabeza hasta las raíces, cada parte de la planta de cannabis tiene una función. Puede ser por sus efectos, pero también por sus beneficios alimenticios. Con la anatomía completa del cannabis, comprenderás mejor toda la magia de esta planta.

 

La cabeza, o más bien la flor del cannabis

 

La copa, a menudo denominada «cabeza» o «flor» del cannabis, corresponde a la parte superior de la planta y es la más valiosa. Es ahí donde todo sucede: las flores crecen y concentran las sustancias en esos cogollos densos y aromáticos, ricos en polen.

De hecho, la cabeza crecerá en altura, formando una masa en el extremo, pero también pequeñas hojas cada vez más pequeñas hasta llegar a la cabeza. Estas hojas se denominan «hojas de azúcar». Son tan ricas en tricomas y pegajosas como la cabeza.

Porque estas hojas no solo sirven como decoración, sino que también participan en la producción de cannabinoides y aportan a las flores su sabor «dulce» y aromático.

En la parte superior también se encuentran los tricomas, esos pequeños cristales brillantes que cubren las flores y las hojas de azúcar. Son los que producen moléculas como el THC, el CBD y los terpenos, responsables de los olores, sabores y efectos del cannabis.

Como habrás comprendido, la cima es el corazón de la planta, donde se concentran todos los cannabinoides, así como los efectos y sabores, que varían según la variedad.

 

Las semillas y las hojas: sus beneficios insospechados

 

Quizás pienses que las hojas y las semillas del cannabis no sirven para nada, pero están llenas de superpoderes. Las hojas grandes palmatifidas son las que tienen forma de estrella y permiten identificar el cannabis. 

La anatomía de una hoja comprende tres partes diferenciadas:

  • la superficie aplanada visible llamada limbo,
  • una red de nervaduras que sirve de conductos para el agua y los nutrientes,
  • y el pecíolo que forma la unión con el tallo.

Estos órganos cumplen una función vital al realizar la fotosíntesis para transformar la luz en energía, al tiempo que permiten los intercambios gaseosos necesarios para la respiración vegetal y su buen crecimiento.

Las hojas y las semillas pueden transformarse en aceite vegetal rico en ácidos grasos esenciales y omega. Permiten fabricar aceite de cáñamo muy nutritivo, bueno para la piel y para la alimentación. Incluso las hojas pueden utilizarse para infusiones que aportan beneficios digestivos sin los efectos psicoactivos del THC.

 

Las bases reproductivas del cannabis

 

Para comprender la anatomía del cannabis, es necesario conocer sus bases reproductivas. La planta de cannabis puede ser masculina o femenina. Las plantas masculinas producen polen que permite fertilizar las flores femeninas y crear semillas. Sin las plantas masculinas, no hay multiplicación de plantas ni brotes sabrosos.

Las flores masculinas suelen ser más discretas, menos pegajosas y se agrupan en racimos. Su objetivo no es producir cannabinoides, sino simplemente liberar polen para garantizar la supervivencia de la especie.

Las flores femeninas son los brotes cubiertos de tricomas y pequeñas hojas. También producen semillas cuando son polinizadas. Las flores femeninas son las que se cultivan principalmente para disfrutar de los efectos del cannabis.

Existen alrededor de cien variedades de plantas, y todas ellas tienen sus propias características, sabores y efectos.

En resumen, los machos sirven para esparcir el polen, mientras que las hembras producen semillas y compuestos activos. Comprender esta diferencia es fundamental, ya sea para el cultivo o simplemente para conocer mejor el cannabis. A continuación, podrás probar todos los productos disponibles en nuestro catálogo y tomar una decisión informada.

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