Diferencias entre el cannabis medicinal, recreativo y de bienestar

Diferencias entre el cannabis medicinal, recreativo y de bienestar

En la actualidad, el cannabis se presenta en muchas formas y tiene muchos usos. Desde medicinal hasta recreativo, pasando por una sustancia para sentirse bien. Sin embargo, sus objetivos, marco legal y efectos no son los mismos. Echemos un vistazo más de cerca para comprender mejor sus características específicas y evitar confusiones.

 

Cannabis medicinal: uso estrictamente controlado

El cannabis medicinal es un tratamiento prescrito con fines terapéuticos. Su objetivo no es producir efectos psicotrópicos ni relajantes, sino aportar alivio en casos muy concretos, a menudo para patologías graves o crónicas.

El cannabis medicinal puede utilizarse para tratar el dolor neuropático, ciertos trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple o la epilepsia, o para aliviar las náuseas asociadas a la quimioterapia. También se utiliza a veces para tratar trastornos de ansiedad resistentes a los tratamientos convencionales.

Por lo general, este tipo de cannabis se obtiene con receta médica, previo consejo del médico. El médico puede prescribir diferentes formas del producto, en función de lo que resulte más adecuado. Las dosis se calculan con precisión y los productos se someten a un estricto control de calidad, a menudo con un equilibrio medido entre THC y CBD.

La legislación varía mucho de un país a otro. En Francia, por ejemplo, el cannabis medicinal se está probando actualmente en algunos hospitales. La página cannabis en Alemania o Canadá ya está plenamente integrado en el sistema sanitario. En todos los casos, el marco es médico y el acceso está regulado para evitar excesos.

No puedes comprar este tipo de cannabis libremente. E incluso si obtienes una receta, no te está permitido compartirlo ni utilizarlo para fines distintos de los indicados por tu médico.

 

Cannabis recreativo: para el placer, no para el tratamiento

El cannabis recreativo, como su nombre indica, se consume por placer, exploración sensorial, relajación o euforia. Es el uso más común y, a menudo, el más controvertido, porque se basa en la presencia significativa de THC, el principal componente psicotrópico del cannabis.

El THC actúa en el cerebro, produciendo efectos como sensación de "colocón", alteración de las percepciones, euforia o relajación profunda. En algunas personas, también puede provocar ansiedad, confusión o aceleración del ritmo cardíaco.

El cannabis recreativo suele consumirse en forma de porro, resina o hierba cruda, a veces mezclada con tabaco. Existen otros formatos, como comestibles o concentrados, pero son menos habituales fuera de los países donde el cannabis está legalizado.

Y el marco jurídico lo cambia todo. En Francia, por ejemplo, el cannabis recreativo sigue siendo ilegal, incluso para consumo personal. Si lo haces, te arriesgas a una multa fija (de hasta 200 euros) y, en algunos casos, a un proceso penal.

Por otro lado, algunos países como Canadá, Uruguay, Malta y algunos estados norteamericanos (California, Colorado, etc.) han optado por la legalización condicional del uso recreativo. Esto significa que puedes comprar cannabis en tiendas autorizadas, siempre que seas mayor de 18 años y te ciñas a determinadas cantidades.

Legal no significa libre de riesgos. El consumo frecuente y sin supervisión puede provocar dependencia psicológica, problemas cognitivos (sobre todo en los jóvenes), trastornos del sueño y episodios de ansiedad. Por lo tanto, el cannabis recreativo debe consumirse de forma consciente y con moderación.

 

Cannabis para el bienestar: relajación suave y productos con CBD

En los últimos años ha surgido una tercera categoría, el cannabis para el bienestar. No se trata del uso médico con receta, ni del uso recreativo con fines eufóricos, sino del uso suave del cáñamo para relajarse, recuperarse o mejorar el confort cotidiano.

Este cannabis para el bienestar se basa principalmente en productos a base de CBD. A diferencia del THC, el CBD no es psicotrópico, no "coloca" y no induce adicción. En cambio, actúa como modulador del sistema nervioso. Puede ayudarte a controlar mejor el estrés, conciliar el sueño más fácilmente o aliviar ciertas tensiones musculares.

El CBD suele extraerse del cáñamo industrial, una variedad de cannabis con un bajo contenido natural de THC. Los productos acabados suelen contener menos de un 0,3% de THC (o incluso un 0%, según la legislación local), por lo que son legales en muchos países europeos.

En nuestra tienda online Puffy, puedes encontrar cannabis legal en varias formas:

Antes de comprar, comprueba los niveles de THC: deben ser legales para tu localidad, el origen del cáñamo y el método de extracción. Elige marcas que ofrezcan análisis de laboratorio claros.

Volver al blog